El Sur de las Cosas


La obra presenta una mesa de té para cuatro personas donde a todos los elementos les falta su Sur y por ende se desmorona. La ubicación de las partes sugiere una caída en pausa, que invita al espectador a recorrerla teniendo un encuentro distinto con el espacio-tiempo. La elección del té, como práctica habitual, remite a una costumbre europea y apropiada por las clases sociales altas de nuestra región.
El Sur de las cosas nace como la posibilidad de generar un señalamiento sobre aquella parte por la cual se sostiene la totalidad de un cuerpo. Dicho cuerpo pueden ser elementos concretos, corpóreos, tridimensionales pero también cuerpos abstractos como ideas, conceptos o sensaciones.El Norte se ha presentado como aquello que no hay que perder, que direcciona y ordena. Algo así como una meta. Y es al Norte al cual le pertenece la cara visible; lo reconocible. Pero como todos sabemos a toda realidad le corresponden transparencias y opacidades. Lo que se presenta y lo que no se muestra o no se alcanza a ver. Para que el Norte exista debe existir un Sur que lo sostenga, como asi un Este y Oeste que asegure su extensión. Esta obra invita a pensar el Sur como condición, a pensarnos como región y discutir roles naturalizados a nivel geopolítico.