Los preciosos contornos

Todo inicia en un gesto. La mirada lo advierte. Un principio de belleza atraviesa los objetos. El trabajo manual, la expresión plástica del artista, penetra en la materia y cierto preciosismo, cierta profusión decorativa se entreteje, se expande, se objetiva. Pero mientras los ojos se deslizan a través de las líneas ornamentales, los contornos de lo visual de pronto se contaminan.n el continuum estilístico que se percibe pulcro, vibra la centralidad de lo que no debería tener lugar allí. Dos lógicas colisionan.

Aparece lo inesperado, aquello que la sensibilidad evita o aún olvida selectivamente, precisamente porque su dolor embriaga, adormece. El relato inicia así cuando las obras se resisten a la contemplación: en ellas se abren vectores de fuga. Un proceso reflexivo se despliega. Ya es imposible evitarlo. Estamos afuera.

Fumigaciones con pesticidas, desagotes de tóxicos fabriles, accionar irrestricto de las fuerzas represivas, circulación de drogas de bajo costo, expropiación de las tierras y precariedad inmobiliaria. Escenarios aparentemente inconexos se multiplican, pero puestos en secuencia evidencian un denominador común: la exposición más carnal de los cuerpos expulsados a vivir en la miseria.

Azul Cobalto. Relatos del afuera no sólo visibiliza los márgenes de una sociedad obsesionada por producir utilidad sino que, quitándolas del centro, discute las estéticas idealistas y las actitudes compasivas. A los restos no deseados de las formas productivas de nuestro tiempo, Nicolás Rodriguez contrapone la producción de formas afectadas de deseo. Así, contamina con la densidad propia de lo excluído todo lo aparentemente impoluto, y en una seña de justicia estética, aplica códigos de ostentación y refinamiento a elementos pobres, ordinarios. En cada obra, prima la singularidad del detalle y, desde ellos, se sugiere la potencia de lo escalable, de lo extensible, de lo que tiende al horizonte.

Moduladoras de una delicada tensión entre lo central y periférico, la sutileza conceptual de estas obras radica en su actitud interrogativa por la naturaleza de los contornos. Abundancia y carencia, pulcritud y frondosidad, distancia y cercanía; no son los polos de estas tensiones los que inquietan, sino la tensión misma que se genera en el entre. Allí, donde se definen los preciosos contornos, se despliegan los desajustes de lo visible. Un gesto. La obra late, se extiende, fisura la mirada y le sugiere nuevos trayectos. Lo advertimos. Ya es imposible evitarlo. Estamos afuera.

Nadia Martin

11/07 – 01/08 . 2018
Galería Un Lugar en el Mundo
Buenos Aires